16 décembre 2011
Poemas de Patricio Sánchez, El Calendario de la Eternidad, 1977-2007
Nube de tabaco
Nada sabes del sol cuando los amigos
te abrazan con la sonrisa en los labios.
En todas las ciudades habrá un mesón
donde tú apoyarás tus codos en invierno.
Las calles son como gacelas
de circo a la hora del crepúsculo.
Por esto tú debes perdurar
en una nube de tabaco.
Serás feliz en la quietud de un instante,
aunque en realidad sólo halles sombras
en un espejo deformado.
No mereces desvivirte si la alegría
que te ofrecen tus amigos es sincera.
Tienes un camino frente a ti: convencerte
de que la risa es el preámbulo en la fábula,
después podrás hallar en otro espacio
otra ciudad en la que el sol busque tu rostro primigenio.
Pero aún no es el momento, ten paciencia.
(Lisboa, 1999)
Poemas de
Patricio Sánchez
(France, 2011)
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POEMAS
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HOJAS DE TILO
A Efraín Barquero
Perdí esos caminos por donde otrora pasé tantas veces, apresurado,
huyendo de una montaña a otra a causa del viento.
Perdí los instantes más bellos de mi vida al paso de un puñado
implacable de gaviotas.
Perdí la voz en la multitud, pues el bullicio me condujo
inevitablemente al silencio.
Perdí los ojos en el vientre de una ballena que nunca me invitó a ver
la luz del mar.
Perdí el olfato tras oler largamente unas hojas de tilo, a orillas de
un afluente que jamás existió.
Perdí incluso el rostro en una riña encarnizada con los años y las horas.
Perdí las llaves de mi ciudad, que amé y que amo aún, pero que ahora
fue borrada del atlas por una mano despiadada.
Perdí también el tacto al caminar a oscuras contra muros de barro y piedra fría.
Perdí, en fin, todo, como el aliento y la saliva.
Mas en aquel despeñadero atroz, cogí - cual una piedra partida-, este
pedazo de alma rota, que es lo único que me acompaña en esta vida
GUITARRA DE SOL
En las esquinas de la primavera:
Allí donde la uva es un anillo
Un gorrión en su rama de centella
Está buscando el sol sobre su nido.
La hierba emerge tibia mientras fluyen
Dulces remansos que saben a brisa,
Brisa soñando en el vuelo de un sauce,
Sauce que es agua pura y cristalina.
Todo es altura cuando la uva nace,
Entre coleópteros y moscardones,
Porque sus alas vienen de la aurora,
(la aurora es siempre una flor que amanece),
Y ya galopa el trigo florecido
Bajo este cielo fértil de colmena.
Poemas de El Calendario de la Eternidad de Patricio Sánchez
HAY DÍAS
Hay días, y son los más, eternamente breves.
Días para grabar en un mármol.
Días que parecen días, y no lo son.
Días de dos noches y cuatro atardeceres.
Hay días, mi Dios, de fuego consumido.
Días para arrancar del calendario.
Días en que te dicen iBuenas Noches!
Días cual una piedra inmensa en tu zapato.
Hay días de recuerdos, con sabor a café.
Días... en tu hastío mental de estar cansado.
Días sin ton ni son, y nadie al otro lado del espejo.
Días, ¡caray!, de tanto anonimato.
Días en que pasas agotado de esperarte en un zaguán.
Días, a medianoche, de alguna tarde de un jueves.
RETOUR
Sentado, tras la copa, está mi hermano
cual un mar que desborda tibiamente,
sonriéndole a los años y a la gente:
la mirada feliz y el pelo cano.
En torno a nuestra mesa está el hermano
que ayer yo vi jugar -sencillamente-
con un trozo de vidrio evanescente,
similar a la forma de mi mano.
Ayer yo pude unirme a su manera
de reír, de saltar, de ser un niño,
cuando huía por caminos de centellas.
Yo buscaba alcanzar la primavera
a caballo de un pez o de un armiño,
y en sus manos hallé nuevas estrellas.
SEPTIEMBRE
Allí donde termina el firmamento,
es decir, en las altas arboledas,
se enredan volantines: y es el viento
quien los deja caer en las veredas.
Y los niños, alegres, van tras ellos
empujándose, apresuradamente:
los reflejos del sol en sus cabellos
esparcidos encima de la frente.
Baten alas gorriones y zorzales
en el cielo azulado cual estrellas
despiertas en los árboles frutales.
Y en el aire semejan a centellas
aquellos volantines, son cristales
con el paso del tiempo: sólo huellas.
LA CIUDAD
En cada país hay un lugar llamado Talca
y una iglesia de oro con ojos de paloma
kioscos soñolientos: revistas y periódicos
y muchachas sonrientes con el rostro cansado
Por las calles circulan vendedores de fruta
y alegres panaderos se aprontan a dormir
en lechos semejantes a enormes sepulturas
donde el amor espera sobre unos senos cálidos
El sacerdote cuenta las perlas de un rosario
y tañen las campanas para anunciar el alba
mientras los comerciantes conversan barren limpian
Automóviles pasan de prisa echando humo
y en la acera sonríen alegres secretarias
cuando los lustrabotas les lanzan un piropo
EL PIRATA
El niño ha enloquecido de amor, dice la gente
Que anduvo muchos días muy triste y solitario.
Le vieron por las calles vestido de corsario
Como quien sueña a veces un sueño libremente.
Galeones se aproximan, decía con ardiente
Pasión de buen pirata que espera a su adversario.
En tu nombre combato, sufrir es necesario
Y lidiarme con todos, gritó el adolescente.
Ya verás que mi nombre será reconocido
Por los historiadores de todos los países.
Con mi espada te vengo, Rosaura, a toda hora.
Cuando vuelva a mi patria tal vez ya te habrás ido.
Mas recuerda esos días que fuimos tan felices
Cuando andábamos juntos en busca de la aurora.
GUITARRA DE SOL
En las esquinas de la primavera:
Allí donde la uva es un anillo
Un gorrión en su rama de centella
Está buscando el sol sobre su nido.
La hierba emerge tibia mientras fluyen
Dulces remansos que saben a brisa,
Brisa soñando en el vuelo de un sauce,
Sauce que es agua pura y cristalina.
Todo es altura cuando la uva nace,
Entre coleópteros y moscardones,
Porque sus alas vienen de la aurora,
(la aurora es siempre una flor que amanece),
Y ya galopa el trigo florecido
Bajo este cielo fértil de colmena.
GRACIAS
Doy las gracias al búho del molino
y también a la oveja trasquilada
cuando el sol en la hierba me ilumina
con sus claros cabellos de muchacha
Doy las gracias al sabio caracol
que detiene su marcha cuando fulgen
en el cielo febril y lo coloran
unas alas hermosas de gorrión
Doy las gracias a los lobos del bosque
a la hechicera que sueña con sapos
al sendero de piedra del camino
Doy las gracias al viento y a los árboles
a las palomas que vendrán mañana
a despertarme con sus alas blancas
© Patricio Sánchez, (El Calendario de la Eternidad, 1977-2007, USA).
